El valor que internet merece

Mi deseo es participar en una red más limpia, inteligente y fascinante para todos. Y si para conseguirlo debo sacrificar el número de seguidores potenciales, dejar de lado cierta polémica y los trillados temas de siempre, lo haré encantado. No soy una celebridad, ni quiero serlo, eso no me hace crecer en ningún sentido.

Nier: Automata (DEMO)

Nier: Automata huele a clásico. Es una secuela directa de Nier, por lo que comparte el mismo universo post-apocalíptico creado para Drakengard, serie de la que deriva. No os puedo hablar sobre todos estos juegos porque no los he jugado, pero a Automata habrá que seguirle la pista, podría ser uno de los títulos del año.

The Swapper

Esta producción independiente ha hecho explotar mi cabeza en mil pedazos con los mejores puzles que he jugado en toda mi vida, al tiempo que se adentra sin miedo en terrenos filosóficos y debates morales como pocas veces se ve en los videojuegos. Brillante, inolvidable. Está disponible en casi todos los sistemas actuales, incluso se puede jugar en PlayStation Vita, pero la precisión y comodidad de un ratón, sobre todo ahora que sé en lo que consiste este juego, me hacen recomendar la versión PC.

Klax

A mediados de 1989, al quedarse Atari sin la posibilidad de editar más juegos de Tetris, dos de sus empleados concebieron en tiempo récord un nuevo puzle con todos los ingredientes para ser un rotundo éxito. Totalmente original, con mécanicas de juego propias y un estilo artístico muy llamativo, Klax fue un icónico puzle de los 90. Este análisis corresponde a la versión Mega Drive, pero sirve de referencia para cualquier plataforma.

Donkey Kong Country

A mediados de 1994, Saturn y PlayStation, de inminente salida en Japón, acaparaban la mayor atención de los aficionados como candidatas principales para sustituir a sus veteranas consolas de 16 Bits. Pero de la mano de Rare y Nintendo, llegó un asombroso hito tecnológico que cabía en un cartucho de 32 Megas, lucía como tal pero no pertenecía a un novísimo sistema de 32 Bits y, por descontado, tampoco pertenecía al futuro: ¡podías jugarlo en tu “vieja” Super NES!